Mala Mamá

Hoy quiero compartir un post mucho más personal de los que escribo usualmente.

Muchas veces me he sentido mala mamá. Los niños incluso me lo han dicho: “Eres la peor mamá del mundo”. Es que de repente tengo tantas cosas con las que lidiar, que no reacciono de la mejor forma posible.

Arco del Triunfo | Mi blog de aventuras | 2017

Hoy quiero contarles 5 situaciones, algunas muy chistosas y otras no tanto, en las que efectivamente me he sentido la peor mamá que existe.

1. Dormir en el cine:

Por lo general soy una mamá muy entusiasta. Me encanta ver películas con los niños y las disfruto mucho, pero a veces el agotamiento es tal que la butaca del cine me parece un lugar muy agradable para dormir una siesta.

La primera vez que me quede dormida en el cine fue con “Ralph, el demoledor”. Era el 2012 y los niños tenían 4 y 3 años.

Básicamente cualquiera podría haberme robado los niños y yo ni me habría enterado, pero menos mal que eso no pasó jajaja.

2. DEJA DE GRITAAAAR!:

Si hay algo para lo que soy buena es gritar. Soy una mamá muy muy gritona.

Afortunadamente con el tiempo he aprendido a controlar mi carácter y a perder el control menos veces, pero cuando los niños eran aun pequeños me irritaba casi por cualquier cosa.

Creo que una de las cosas más difíciles de la maternidad ha sido aprender a no dejar que el resto del mundo, el cansancio o el estrés me haga reaccionar mal y termine gritando a mis hijos por cosas de las que ellos, en verdad, no son responsables.

3. Malas palabras:

Con esto no me refiero a garabatos o groserías, me refiero a: “Uy! Por qué eres tan cochina?” o “Usa tu cerebro por favor!”. A veces me pasa que puedo ser muy drástica con mis comentarios hacia los niños y luego de que los digo me siento una mamá muy mala.

Desde hace un tiempo que decidí empezar a cambiar mi forma de hablarles, es que me gustaría que ellos crecieran pensando siempre en positivo, quitando el NO y todos sus equivalentes de las frases.

En vez de decir “no te ensucies” ahora trato de decir “mantente limpi@”

4. Qué exigente eres!

Desde el primer día de clases en primero básico les he repetido a los niños que “las notas no son lo importante sino que aprendan lo que se les está enseñando”. A pesar de ese discurso tan bonito hay veces en las que se me olvida que simplemente son niños y que recién están empezando, que no van a hacer todas las mayúsculas como corresponde, que van a tener faltas de ortografía o que van a olvidar avisarme sobre algunos materiales. En esas situaciones, cuando me veo sobre exigiéndoles me siento una súper mala mamá.

5. ¿No te parece chistoso cuando lloran?

Creo que esto le debe pasar a alguien más. Es que a veces las mañas de los niños son tan intensas que causan risa. Hay cosas que para ellos son tan terribles y pueden sufrir tanto tanto cuando en realidad es algo que tiene muchas soluciones.

Yo trato de controlarme, pero hay veces que la risa me sale casi como por reflejo.

Afortunadamente, nada en la vida es tan absoluto. No se es 100% mala o 100% buena. Yo soy ésta mamá, trato de hacerlo lo mejor posible.

Bonus: Si aun tienes bebés quiero decirte ellos crecerán y en algún momento te pondrán a prueba y quieras o no terminarás reaccionando igual a tu mamá. Harás exactamente lo que te molestaba de ella. Es inevitable. Te lo prometo jajaja.

Gracias por leerme!

Publicado por Panchi Ormazabal

Mamá viajera, CEO de Laboratorio Avanti y escritora de fines de semana en Mi Blog de Aventuras.

A %d blogueros les gusta esto: