Vamos a volar por el Atlántico

El primer vuelo largo en el que viajaron mis hijos fue desde Santiago hasta Paris, un total de 14 horas por Air France.

Volando con Air France | Mi blog de aventuras | 2017

Para los niños y para mi, fue una experiencia muy buena. Tuvimos una excelente atención de ida y de vuelta. Y funcionamos súper bien. Mis pequeños llevaban tanto tiempo esperando por este momento que disfrutaron más que nunca cada etapa del viaje.

Desde la primera vez que nos subimos a un avión que ellos soñaban con volar tan lejos que tuviéramos que dormir a bordo.

Aquí hay algunas cosas que nos gustaría compartir con ustedes:

1. El menú de niños no es tan bueno.

De ida les dieron unos mini panes con unas pequeñas hamburguesas y aderezos para armar unos sandwiches. De vuelta (con KLM) les dieron puré con nuggets de pollo.

No estuvo tan mal, el problema son todos los extras. El jugo, el yogurt, las galletas y todo eso son de marcas que no conocíamos y que a los niños en verdad no les gustaron.

Al final, se comieron mis comidas entre los dos y yo comí lo que quedaba de ellos.

Volando con Air France | Mi blog de aventuras | 2017

2. Hora de dormir.

Esto lo aprendí con mi primer viaje sola. La chica que viajaba sentada a mi lado me dijo cuando despegamos: “Ahora, adelanta tu reloj y ponlo al tiro en la hora de Londres. Así cuando sean las 12 de la noche en tu destino, te obligas a dormir y evitas el Jet Lag” Y tenía toda la razón.

Lo mismo hicimos con los niños. Aunque eran las 6 de la tarde en Santiago, en Berlín ya era casi media noche, así que apagamos las pantallas y nos acomodamos para dormir.

Afortunadamente ellos no tuvieron ninguna complicación y pudieron descansar un montón en el avión.

3. Espacio a bordo.

Siempre me gusta recalcarle a mis niños que deben recordar que no están viajando solos. Que deben recordar que hay alguien adelante y alguien atrás de ellos.

Tuvimos que hacer algunas maniobras para poder acomodarnos para dormir. En un momento, mi hija dormía apoyada en mis piernas y mi hijo apoyado en las piernas de su hermana.

Tanto Air France como KLM tiene muy poco espacio entre una butaca y otra, y los respaldos casi no se reclinan, no como Iberia que francamente tiene asientos mucho más cómodos a pesar de que viajé en clase económica.

4. 14 horas es muucho tiempo!

Aunque los aviones están equipados con un montón de series, peliculas y juegos, en algunos momentos los niños quisieron hacer otras cosas.

Llevamos con nosotros lo de siempre: 1 cuaderno, 1 caja de lapices, el ipad y también un libro para cada uno. Fueron pocos los momentos en que tuve que entretenerlos.

Volando con KLM | Mi bog de aventuras | 2017

Eso sí, no hay que olvidar que son niños y que se van a mover y que se van a querer parar a caminar por el avión un algunas veces. Y mientras lo hagan con cuidado, no habrá ningún problema.

5. Vamos muy cómodos.

En otros vuelos habíamos visto niños viajando en pijama, especialmente los bebés. Nosotros no llegamos a ese punto, pero los niños viajaron con ropa holgada y cómoda. Incluso elegimos los calcetines más gruesos que teníamos porque ellos fueron todo el viaje sin zapatos.

¡Estamos ansiosos planeando una nueva aventura! ¿Hasta dónde llegaremos esta vez?

Gracias por leerme.

Publicado por Panchi Ormazabal

Mamá viajera, CEO de Laboratorio Avanti y escritora de fines de semana en Mi Blog de Aventuras.

A %d blogueros les gusta esto: